CREEMOS en las Sagradas Escrituras como plena e infalible Palabra de Dios,

Revelada al hombre por inspiración del Espíritu Santo, y declaramos que es la única y segura norma de fe y conducta.

CREEMOS en el canon bíblico establecido por la iglesia primitiva: 39 libros del Antiguo testamento y los 27 del Nuevo Testamento.

CREEMOS que las Sagradas Escrituras se interpreta a sí misma y no aceptamos interpretaciones privadas de ningún tipo y tampoco revelaciones personales que no se sustenten plenamente con la palabra de Dios.

CREEMOS que el padre es el creador de todo lo visible e invisible, y Autor del incalculable y misericordioso Plan de Salvación desde antes de la fundación del mundo.

CREEMOS que el hijo es eternamente engendrado del Padre, y único mediador entre Dios y los hombres; encarnó por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la bienaventurada virgen María, y que vive y reina sentado a la diestra del Padre por los siglos de los siglos.

CREEMOS que el Espíritu santo procede eternamente del Padre y del Hijo; es revelador del conocimiento de Dios al hombre por las Sagradas Escrituras; Santificador, Persuadidor, Consolador, Dador de Poder y representante único de Cristo sobre la Tierra.

CREEMOS en el mundo espiritual formado por el cielo y el infierno; en la existencia de los ángeles buenos y malos, y en la de Satanás como jefe de los últimos.

CREEMOS que el ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, es una trinidad de espíritu, alma y cuerpo; y posee, en forma innata, la Ley Divina escrita en su corazón.

CREEMOS en la caída de toda la humanidad por la desobediencia de Adán y Eva, y en la herencia del pecado original en todo hombre.

CREEMOS que todo pecado voluntariamente cometido en mortal y ocasiona necesariamente la enemistad del hombre con Dios.

CREEMOS en la muerte redentora de Jesucristo en la cruz del Calvario, en la expiación por su sangre y en la justificación por su mérito sacrificial.

CREEMOS que Jesucristo murió en la cruz, fue sepultado y resucitó al tercer día de entre los muertos, ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre.

CREEMOS en la Segunda Venida de Jesucristo en dos etapas:

Una invisible para arrebatar a la iglesia antes de la Gran Tribulación; y otra visible para establecer su reinado milenial sobre la tierra, al final de la Gran Tribulación.